lunes, 14 de noviembre de 2011


Durante el Imperio Romano se celebraban dos grandes ciclos festivos en honora a Isis al año. El primero era el navigium Isidis que tenía lugar el 5 de marzo. Aquí Isis es divinidad protectora de la navegación, y esa fecha era la que abría formalmente la temporada anual de navegación, en donde se hacen los votos para que el mar apaciblemente entregue sus frutos y para los que derivan de él como medio de comunicación, como el comercio.
De este modo, Isis Pelagia se asemeja a la dueña de los mares, inventora de la navegación y protectora de los marinos.
Es lo que se ve en el libro de Apuleyo “Las metamorfosis  o el asno de oro”, escrito en el siglo II d.C. En su libro XI cuando el protagonista que ha sido convertido en asno y después de pasar múltiples peripecias se le aparece la diosa egipcia y le dice como volver a su estado humano. Debe comer las rosas que porta un sacerdote de Isis en la procesión que celebra el navigium Isidis.
Según parece hasta Teodosio se celebró esta festividad, en Egipto hasta el siglo VI d.C, y algunos autores lo colocan como el precursor del carnaval. Si es cierto que Apuleyo señala que precediendo la procesión propiamente dicha las personas van disfrazadas, parece ser que con máscaras( Apuleyo,XI, 8: “Poco a poco se puso en marcha la procesión precedida por disfraces votivos ingeniosamente dispuestos.”.) Por cierto, tiene un papel preponderante también Anubis.

A continuación iban los dioses, que se dignaban ir de pie, como los humanos: el horrendo intermediario entre el cielo y los Infiernos, Anubis, marchaba altivo con media cara negra y la otra media dorada, irguiendo su cerviz de perro; llevaba un caduceo en la izquierda, y con la derecha agitaba una palma verde.”( Apuleyo XI, 11.)

Como dice Jaime Alvar, del que he tomado la mayoría de lo escrito (2001, p-218). “La institucionalización de esta fiesta es buena expresión del proceso de integración de los cultos egipcios en la supraestructura ideológica grecorromana, pues una diosa peregrina[ extranjera], venida de un país vencido, se convierte en protectora de las actividades económicas desarrolladas en el espacio políticamente romano que es el mare Nostrum.”

Alvar, Jaime.(2001): Los misterios. Religiones “orientales” en el Imperio Romano. Barcelona.
Apuleyo: Las metamorfosis o el asno de oro.Edición de Jose María Royo.1985.


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