sábado, 10 de diciembre de 2011

Contra lo que a veces se ha escrito, y demasiado frecuentemente se ha enseñado, la figura de la J no es ningún invento renacentista. La i prolongada hacia abajo se halla suficientemente acreditada en Pompeya.


Sebastián Mariner Bigorra también es señalado por Idoia Filloy en su trabajo “Cuestiones de paleografía”  en su apartado referente a las grafías con forma de J.
p-135-136

"Hay autores, en cambio, que no están de acuerdo con afirmaciones como las anteriormente señaladas. Así, Sebastián Mariner señala que “Contra lo que a veces se ha escrito, y demasiado frecuentemente se ha enseñado, la figura de la J no es ningún invento renacentista. La i prolongada hacia abajo se halla suficientemente acreditada en Pompeya, incluso, en ocasiones, indebidamente:
VENIMVS HÚC CVPIDI, MVLTO MAGIS IRE CVPIMVS
En un hexámetro perfecto… pero al precio de confundir, en la gramática, la conjugación mixta con la cuarta: cupjmus tiene j precisamente para indicar esa errónea i larga exigida por el esquema métrico correcto”. “En las Leyes de la época de Domiciano, de todos los usos de la i longa en la epigrafía hispánica, catalogados por J.V. Rodríguez Adrados, el más abundante es precisamente éste: entre grafías del tipo ejus o del tipo eijus se reparten los más de los empleos de la i longa que allí se encuentran”. Así “lo moderno –en este caso la invención tantas veces atribuida a Petrus Ramus- fue una sistematización de lo que antes ya existía sin un uso regulado, … con la misma función que modernamente se le encomendó”.
Vemos por tanto que hay expertos latinistas que defienden y documentan el uso de la grafía J en época romana.
Volviendo al caso de Veleia, señalar que lo que realmente tenemos aquí no es la “letra jota” sino una grafía formalmente similar a la que siglos más tarde tendrá la que se denominará como tal y que, sólo a partir de entonces, tendrá entonces un uso concreto y determinado que no tiene con anterioridad.
En Iruña, lo que aparece en unos pocos grafitos, es una letra similar gráficamente a la “J” donde, según los expertos de la comisión, debiera haberse escrito “I”, si bien ya Velázquez admite la existencia en época romana de la I prolongada hacia abajo que es, posiblemente, el caso ante el que en realidad estamos. Por otro lado, ya hemos señalado que en Iruña las palabras que señala la comisión como escritas con J, esto es, Júpiter, Julio y jan, también aparecen escritas en otros grafitos como Iupiter,Iulio y ian, de hecho, en la mayor parte de los casos. Esto constituye un claro indicio de que los habitantes de la Veleia romana no están haciendo realmente una distinción fonética entre I y J. Insistimos en que la mayor parte de palabras que contienen el sonido del fonema fricativo velar sordo correspondiente a la i consonántica (además de las vistas tendríamos, por ejemplo, Iesus/Ieshu, Ioshe, Iuno), aparecen escritos con I. En definitiva, que no hay un uso sistematizado de la grafía J para distinguir el sonido de la i consonántica en los grafitos de Iruña.
Es más, hay uno en el que podemos leer VJINVS ET ENEAS (grafito nº 11139), estando el primer palo de la II cursiva, prolongado hacia abajo de forma similar a una J. Y no tiene sentido fonético alguno, lógicamente."

Idoia Filloy Nieva: “Cuestiones de paleografía”.

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