lunes, 5 de diciembre de 2011

Cristianización y latinización.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-difusin-del-cristianismo-como-factor-de-latinizacin-0/html/


En ese mismo artículo de Mariner Bigorra aparece el tema de la cristianización y latinización desde su mismo arranque. Con una mención especial tanto a Franz Cumont como a Mitxelena, Garcia Bellido y otros , que ven una diferencia sustancial entre las partes Occidental y Oriental del Imperio en cuanto a la relación de la cristianización y de la utilización de una o varias lenguas en ese proceso. Esto mismo, si no me equivoco, fue señalado por Gorrotxagi. Cumont lo dice así:

«Le latin, avec la religion romaine, a pris la place de rites incapables de survivre; tandis qu'en Orient, où les religions non chrétiennes étaient plus solidement organisées, leurs langues ont été adoptées par le Christianisme.» «Cette diversité contribua à accentuer les divergences doctrinales. En Occident, l'emploi exclusif du latin fut pour Rome la meilleure sauvegarde de l'unité dogmatique. Au contraire en Mésopotamie on vit les communautés syriaques devenir nestoriennes ou jacobites, dans la vallée du Nil les Coptes adopter le monophysisme, sur le plateau d'Asie Mineure les Arméniens constituer l'Église grégorienne. Peu à peu la religion devint, comme elle l'est aujourd'hui en Orient, à peu près synonyme de nationalité, et l'orthodoxe finit par être l'équivalent du Grec

Cumont, Pourquoi le latin fut la seule langue liturgique de l'Occident, Bruxelles, 1904.

E incluso Cumont hace de esta diferencia entre la diversidad de lenguas en Oriente frente al “monopolio” del uso del latín,en la cristianización occidental. En esa diferencia estaba el Oriente con su diversidad de lenguas, como un elemento propiciatorio de la heterodoxia oriental frente a la más fácil practica ortodoxa romana.

En otro de sus libros, Cumont nos describe
“Hecho curioso, junto a esta literatura de expresión griega, nacen otras, o renacen y se desarrollan. El siríaco, hijo del arameo,(...). Los coptos se acordaron de que hablaban dialectos derivados del egipcio antiguo y se consagraron a revivificarlos. Al norte del Tauro los propios armenios se pusieron a escribir y a pulir su bárbara lengua. La predicación cristiana , que se dirigía al pueblo, se apoderó de los idiomas populares y los despertó de su largo letargo. En las riberas del Nilo como en las llanuras de Mesopotamia o en los altos valles de Anatolia se anunciarán nuevos pensamientos en dialectos hasta entonces despreciados, y el viejo Oriente, en aquellas partes en la que el helenismo no lo había desnaturalizado totalmente, reivindicará con éxito su autonomía intelectual.”
Franz Cumont :Las religiones orientales y el paganismo romano.

Frente a esta visión acertada si, pero tal vez global, Mariner Bigorra nos dice:
“ (…)la singularidad que, dentro del proceso de latinización de la Península, representa la persistencia en ella del único núcleo del occidente continental europeo no latinizado ni romanceado hasta hoy: el dominio lingüístico del vascuence. Lo que no se plantea es la oposición entre una excepción tan conspicua y el papel latinizador que acabará asignando a la propagación del cristianismo. Ni siquiera para sortearlo con el recurso a un persistente paganismo del País Vasco. O para admitir que la excepción consistió precisamente en que allí el cristianismo fue dado a conocer en la propia lengua vernácula, como pondera a propósito de la noticia -que comenta ampliamente- de un apostolado rural en lengua bárbara, según aparece en el De similitudine carnis peccati, que García y Bellido reconoce como obra de Eutropio, en seguimiento del padre Madoz. Por ello parece sugestivo adentrarse nuevamente en la cuestión: ¿fue -y hasta qué punto fue- la propagación del Cristianismo un agente latinizador en la Península? En caso afirmativo, ¿cómo se explica la excepción vasca?”

Creo que es una de las claves. Hacerse esa pregunta. Por qué el euskera se mantiene, y añadiría que hoy día es más acuciante esa pregunta cuando el elemento romano se ve que es tan abundante tanto en el País vasco peninsular como continental en toda su extensión.
La importancia de la cristianización en la latinización nos la da Garcia Bellido:

«El último y más decisivo golpe sufrido por las lenguas primitivas de la Península, el golpe que acabó definitivamente con ellas, fue la propagación del cristianismo, cuyos celosos apóstoles, empujados por su afán proselitista, lograron llegar y penetrar allí donde ni las armas, ni las letras, ni el comercio, ni la administración habían podido filtrarse nunca eficazmente.»
García y Bellido, «La latinización de Hispania», en Arch. Esp. Arq. 40, 1967, pp. 3-29.

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