jueves, 8 de diciembre de 2011

Sayas nos siguen aclarando a Mariner.De si militudine carvis peccati.

 “Parece que la propagación del cristianismo por los medios rurales fue un hecho en general posterior a su implantación en las ciudades, de tal manera que  es calificado por muchos autores antiguos como «religión de ciudad», aunque no faltan en verdad excepciones.
No sólo se emprendió la tarea de cristianizar las zonas rurales sino, lo que es más significativo, en ocasiones se hizo utilizando como vehículo transmisor las lenguas vernáculas. Hay un pasaje muy expresivo en la obra De similitudine carnis peccati,(* sic) utilizado con frecuencia por diversos autores, en el que se alude a esta enseñanza cristiana en lengua indígena con los términos siguientes: «A aquellos paganos y a estos bárbaros nuestros, tanto en la manera de pensar como en su lengua -pues creen que sus dioses son inmortales- actuabas de una manera peculiar pues con suaves palabras y a cada cual en su lengua les informabas acerca de nuestro Dios y, en su lengua bárbara adseverabas la doctrina hebraica». De la importancia del pasaje se percató ya en su día A. García y Bellido, suscitando dos cuestiones: la localización geográfica de este adoctrinamiento y la paternidad de la obra. Respecto a este último aspecto pensó que se trataba del obispo de Valencia del s. VI Eutropio, lo que llevaba a situar el adoctrinamiento en el área geográfica del Levante español. S. Mariner siguiendo a P. Madoz considera que no se trata del obispo de Valencia sino del presbítero Eutropio de finales del s. IV y comienzos del V y que las posesiones de Ceresia en las que tuvo lugar la predicación en lengua vernácula habría que situarlas hacia el norte de Hispania o sur de las Galias; en definitiva, se considera como muy probable que los trabajadores en cuestión fueran vascones.
p-47
Sayas Abengoechea. Juan José. “Algunas consideraciones sobre la cristianización de los vascones.” Revista internacional de los estudios vascos Donostia T. 44, n. 1 (en.-jun. 1999), p. 147-184.

(*) De si militudine carvis peccati

Por tanto si Madoz  tuviese razón y Eutropio fuese el presbítero del siglo IV, tendríamos un testimonio de primer orden de predicación en lengua vernácula en la zona vascónica en el siglo IV.





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