martes, 29 de mayo de 2012

Los testigos de la acusación particular, no estaban conformes con su situación laboral.


Comparecencia de los testigos junto con la Diputada L. Lópezde Lacalle.
Ahora estoy releyendo el libro de Alberto Barandiaran sobre el caso. Es malo y sesgado desde el principio. Por ejemplo como no trae un índice de nombres propios es difícil de cuantificar cuantas veces se mencionan a los diferentes “protagonistas”, para tener datos objetivos de cuantificación. Pero igual las veces que aparecen los arqueólogos Apellaniz y Berjón superan  a las apariciones de Eliseo Gil, como las de J. Lakarra, que son muy abundantes. Todo el libro trascurre sobre un guión establecido.

 La cuestión arqueológica es vista desde las declaraciones de esos dos arqueólogos que parece ser, según confiesan, tenía desacuerdos laborales. Porque se afiliaron a ELA 6 meses antes de decir que querían abandonar la excavación y necesitaban dicha antigüedad para tener apoyo del sindicato. Sus quejas sobre los trabajos que realizaban se ven reflejados en el libro constantemente; como el desempeño de trabajo “de peones” pintando sillas, en los que no estaban de acuerdo.


Por tanto en este marco de disgusto de la situación laboral no se si sus declaraciones, ya de por si hartamente sospechosas porque acabaron trabajando para la Diputación, parte de acusación particular única que actúa en el litigio, pues ya su testimonio, como voy diciendo pierde muchos enteros en credibilidad. Y con ello, a su vez, el propio libro de Alberto Barandiaran, que además de ser un altavoz de su dudoso testimonio, no se dedica a contrastar en otras fuentes lo dicho por ellos.

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2 comentarios:

  1. Lo de los 6 meses de antigüedad es muy sospechoso en el sentido que indica que todo esto estuvo (y seguramente aún está) muy bien atado y se hizo con premeditación y alevosía.

    En que fecha se afiliaron a ELA o dejaron la excavación? Es para poder paralelizarlo con la secuencia de la denuncia, que parece haber sido planificada con antelación pero sólo ejecutada una vez Knörr murió.

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  2. Tienes razón Maju.
    Estos abandonaron el barco en enero del 2007, según el libro de Barandiaran. Luego, seis meses antes es verano-junio del 2006. Dicen que el último día que fueron a trabajar era el 22 de diciembre del 2006. Qué ya pensaban en irse “desde la presentación de los grafitos”, que fue, creo, en junio del 2006.

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