Batalla de Andagoste. etiketadun mezuak erakusten. Erakutsi mezu guztiak
Batalla de Andagoste. etiketadun mezuak erakusten. Erakutsi mezu guztiak

12/1/1

Andagoste:¿Eran éstas estrictamente autóctonas o estaban vinculadas a los cántabros?


También tenemos la referencia de Eliseo Gil Zubillaga en su participación en el trabajo conjunto de “De Túbal a Aitor. Historia de Vasconia.” Iñaki Bazán (Dir.)  Eliseo Gil Zubillaga
 De bestias Míticas a montañas infranqueables…El largo proceso de ocupación de un territorio (Desde la Prehistoria al final del mundo romano).2002
pp-80-81

En esta circunstancia ha venido ha producirse un notable hallazgo. Se trata del campo de batalla y campamento de cronología tardorrepublicana de Los Andagostes (Jócano, Álava). (…) Se trataría de un campamento de marcha o castrum aestivum, algo precario a juzgar por su ejecución, que habría sufrido un asedio. La fuerza romana implicada en el episodio bélico parece importante, quizá un par de cohortes con más de 1000 hombres que se enfrentaron a un grupo indígena desconocido. Podría pensarse en una de las expediciones de los años 36-33 a. C. que habrían afectado al flanco este de Álava y Vizcaya. Por los registros epigráficos se conocen aquellos procónsules que celebraron en Roma, hacia esas fechas, triunfos ex Hispania y que hasta ahora habían permanecido sin adscripción. Son C.Norbano Flaco (36-35 a. C), L.Marcio Filipo (34 a. C) y A. Claudio Pulcher (33 a. C), bajo el mandato de los cuales  se habría luchado en zonas indeterminadas de Hispania y cuyos anónimos triunfos podrían tener ahora sentido. Ello abre además toda una lista de interrogantes sobre la respuesta de  las poblaciones indígenas a la llegada de Roma. ¿Eran éstas estrictamente autóctonas o estaban vinculadas a los cántabros?. Nuevamente la investigación tiene la palabra.

11/12/31

Ángel Morillo Cerdán.“Conquista y estrategia. El ejercito romano durante el periodo augusteo y Julio-Claudio en la región septentrional de la Península Ibérica.”


Creo que el artículo de Ángel Morillo Cerdán, “Conquista y estrategia. El ejercito romano durante el periodo augusteo y Julio-Claudio en la región septentrional de la Península Ibérica.pp-73-74, nos puede aclara ciertos puntos y dar pistas además sobre por donde seguir mirando. Por cierto, es del 2002 perteneciente a Arqueología Militar Romana en Hispania. Anejos de Gladius. Ángel Morillo Cerdán (Coord.), donde se publico el trabajo sobre Andagoste. Morillo apuntaba  a investigaciones no acabadas en aquellas fechas pero que seguro que hoy día pueden estar finalizadas.


Asimismo debemos mencionar el reciente hallazgo de un emplazamiento de tipo militar en Andagoste (Cuartango, Álava) ubicado justo sobre la divisoria de aguas que separa las vertientes mediterránea y cantábrica, y que se presenta por primera vez en este mismo congreso. Aunque también en este caso es preciso acometer su análisis en profundidad, los primeros datos apuntan una datación aproximadamente una decena de años antes de la conquista augustea de cántabros y astures. De confirmarse dicha interpretación nos encontraríamos ante una prueba concluyente de la existencia en la región septentrional de movimientos tácticos militares previos a las Guerras Cántabras, destinados posiblemente a allanar el camino para acometer la conquista definitiva del núcleo indígena más refractario a la presencia romana, compuesto por cántabros y astures. Mediante pactos o mediante el uso de la fuerza se acabaría con las últimas resistencias de los pueblos que habitaban en la periferia oriental de aquellos, como los autrigones y caristios, que en su mayoría ya debían de haber entrado en la órbita romana desde la época de las guerras  sertorianas, sin dejar ningún posible grupo rebelde a la espalda del ejercito romano. Dicha labor preparatoría tendría una clara continuidad en un momento inmediatamente anterior al bellum cantabricum, cuando Mesala Corvino combate a los tarbelli, que habitaban en el extremo sudoccidental de la Aquitania, entre los 29 y 27 a.C.
La aparente relación entre estos hechos permitiría plantearse la hipotética posibilidad de que la conquista de los últimos reductos independientes en el norte de la Península no fuera una idea original de Augusto, tal como nos lo presenta la propaganda contemporánea al princeps, sino que tal vez éste se limitara a seguir un plan estratégico ya formulado con anterioridad, posiblemente por Cesar. En este sentido debemos recordar la importancia de la obra imperialista del dictador para el norte de Hispania. Tras el sometimiento de los galaicos en el 61 a.C y de los pueblos aquitanos en el 56 a.C, y considerando que los vascones se encuentran ya pacificados desde varias décadas antes, los pueblos cántabros y astures quedan como el último reducto aislado e independiente del poder romano dentro de los teóricos límites del Imperio, contra el que puede volcarse éste con toda su fuerza para completa la conquista de Hispania.
Tal vez debamos interpreta es esta misma clave la problemática  cita que alude al desembarco, con fines militares o de avituallamiento, de una escuadra procedente de los puertos aquitanos, la llamada classis aquitanica, en algún punto de la costa cantábrica durante las guerras contra cántabros y astures. Con leves variantes, dicha mención, que ha sido objeto de una gran polémica historiográfica, aparece recogida en los textos de Estrabón (Geog.III,4,18), Floro(Epit.II,33) y Orosio (Hist.VI,21,4). Por otra parte, desde el punto de vista de la táctica militar, dicha operación de tenaza es impecable, aunque plantea algunas objeciones prácticas como la necesidad de una concienzuda labor previa de exploración del terreno, necesidad que puede ser sustituida satisfactoriamente mediante aliados fiables en la región. Por otra parte, los restos arqueológicos no avalan esta temprana presencia romana en ninguno de los enclaves cantábricos hasta ahora constatados, aunque un desembarco romano ocasional no tendría que haber dejado testimonios materiales o constructivos visibles (Fernández Ochoa-Morillo, 1994:39). En cualquier caso, no existe ningún argumento concluyente que pueda ser esgrimido contra el desembarco, pero en este mismo trabajo ya recogíamos algunos datos indirectos que apuntaban al antiguo Portus(S)Amanum-Flaviobriga, la actual Castro Urdiales, como punto de apoyo de una posible intervención marítima(Fernández Ochoa-Morillo, 1994, 182).
Recientes investigaciones llevadas a cabo por R. Bohigas y M. Unzueta en el castro de la peña de Sámano, situado a escasa distancia de castro Urdiales, algunos kilómetros aguas arriba del rio Sámano, han confirmado la presencia de un potente asentamiento prerromano, si bien es verdad que los niveles arqueológicos de dicho asentamiento todavía no se han dado a conocer, por lo que su marco temporal todavía no ha podido ser precisado (Bohigas et alii,1999: 79-89). Si nuevas investigaciones confirmaran la antecedencia inmediata o simultaneidad de dicho asentamiento respecto de las Guerras Cántabras, nos encontraríamos con un argumento más para sostener la existencia una penetración romana en  la región cantábrica previa y preparatoria a la conquista definitiva, que pudo adoptar tanto una actitud calculadamente suave y colaboradora, buscando aliados fiables para la futura campaña, como agresiva y amenazadora.


(Negrita mía)

11/12/29

Scorpios. Su utilización en el siglo I a.C.

En Andagoste ha aparecido en la excavación una punta metálica correspondiente a esta arma de artillería (scorpio). La atribución a una misión con un  objetivo de ataque a posiciones fortificadas indígenas no está nada claro. La utilización de esta arma desde César era a su vez defensiva, en campamentos permanentes y posiciones de valor estratégico.

Foto (Columna de Trajano; scorpio visto de frente)



"La disponibilidad eventual de las piezas de artillería cambió a partir de César con la instauración de una provisión de catapultas armadas de forma permanente. Estas piezas de artillería no aparecían asignadas a las diferentes legiones, sino que se utilizaban para proveer a los campamentos permanentes como elemento de defensa. Fue precisamente César, el primero, en llevar catapultas de pequeño calibre siempre con su ejército, casi con toda probabilidad, catapultas de tipo scorpio. Las transportaba para la acción y eran utilizadas para la defensa de las posiciones de valor estratégico, resultando de gran importancia en la Guerra de la Galias (Caes. B Gall., IV,25; VII, 41, 3).
De estas piezas de artillería sólo podían disponer las tropas legionarias. En ningún momento las emplearon las dotaciones auxiliares aunque, a menudo, se beneficiaran de su utilización por las legiones que les acompañaban. La artillería era, por tanto, un elemento de prestigio del que sólo podía disponer la infantería legionaria."

Sáez Abad, Rubén. "Artillería y poliorcética en el mundo grecorromano." Anejos de Gladius 8, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Ediciones Polifemo, Madrid. 2005.
p-139

11/12/28

Scorpios.El punto de llegada del contingente romano.

Si el punto de partida del contingente romano, probablemente , fuese desde el norte de Andagoste y sin descartar desde la costa misma.(es curioso que en los trabajos del 2002 publicados por Gil, Unzueta, Ocharan, aparece sólo reseñado una fíbula de Alesia, posteriormente llegarán hasta 4 su número. Lo que da mas verosimilitud a la presencia de veteranos de las Guerras de las Galias). Como digo, si el punto de partida puede que sea ese, el punto de llegada no está tan claro como J.A. Ocharan dice:

El resumen de la Batalla de Andagoste según José Antonio OCHARAN LARRONDO:




Hacia el año 38 antes de Cristo, un ejército de 1.200 a 1.800 soldados romanos compuesto por legionarios, algunos veteranos de las Guerra de las Galias,  además de tropas auxiliares se encontraban en el Valle de Cuartango (Alava). Iban o venían de atacar algún castro(*) cuando fueron cercados por tropas indígenas en una colina deshabitada. Los romanos intentaron hacer un castra aestiva pero no lograron terminarla y dicha defensa no les sirvió pues se luchó dentro del recinto. Al parecer los indígenas ganaron esta batalla.

(*)llevaban máquinas pesadas de guerra: scorpios.

Eliseo Gil Zubillaga ya decía " En cualquier caso, la presencia de proyectiles para artillería de torsión apunta claramente a la presencia de una unidad legionaria en dicho emplazamiento".
(Gil Zubillaga, Eliseo-2002) p-252



La catapulta tipo scorpio suponía la más común de las piezas de artillería romana de torsión, a causa de su reducido tamaño y peso, que se situaba entre los 30 y 40 kilos. Su uso generalizado se debía a que, gracias a  su peculiar diseño, era posible desmontarla en tres piezas diferenciadas. Esto facilitaba su transporte y empleo en batallas campales.Rubén Sáez Abad )



El scorpio es un arma de artillería de torsión.  En principio de asedio, lo que puede llevar a pensar que iban o venían de realizar algún ataque o operación sobre algún objetivo estático y fortificado. Pero justamente se sabe que C. Julio Cesar en la Guerra de las Galias lo utilizaba como arma en campo abierto. Su fácil  transporte puesto que se desmontaba en tres piezas y su incorporación a la batalla en campo abierto no era nada compleja.


Estaba diseñada para arrojar flechas de pequeño tamaño, de aproximadamente 70 centímetros de longitud, construidas en madera, con una punta muy afilada de hierro, para poder perforar  las armaduras de los soldados. Su precisión era tal que podía acertar a una distancia de 500 metros sobre blancos individuales. De ahí que se le apodara escorpión, por lo letal de su picadura, semejante a la de este animal.



El ejemplar, aquí reconstruido, corresponde a los restos hallados en Caminreal (Teruel) y que son los más completos encontrados hasta la fecha.Rubén Sáez Abad ).





Página de Rubén Sáez Abad, autor también del libro: Sáez Abad, Rubén. "Artillería y poliorcética en el mundo grecorromano." Anejos de Gladius 8, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Ediciones Polifemo, Madrid. 2005.


http://books.google.es/books?id=wS8aHAudkc0C&printsec=frontcover&dq=bibliogroup:%22Anejos+de+Gladius%22&hl=es&sa=X&ei=gxj7TqWKOY-XhQePhYyPBQ&ved=0CEoQ6AEwBA#v=onepage&q=bibliogroup%3A%22Anejos%20de%20Gladius%22&f=false

11/12/27

Andagoste:el punto de partida del contingente romano y el origen de los indígenas. Eliseo Gil Zubillaga.


Sobre el punto de partida del contingente romano involucrado en Andagoste, Eliseo Gil Zubillaga da como otra posibilidad ,a parte de la que M. Unzueta le sugirió personalmente, el de una introducción desde el norte y no desde el valle del Ebro como Unzueta pensaba. Así como sugiere el origen de los indígenas envueltos en la batalla por los poblados de alrededor como el de Carasta estudiado por I. Filloy.

“Cabría reflexionar además  sobre desde que punto accede un contingente romano hasta el fondo sur del valle de Cuartango. En opinión de  M.Unzueta- en conversación mantenida al efecto-podría tratarse de un recorrido desde el valle del Ebro, remontando en este caso el valle del Bayas. Por nuestra parte, pensamos que habida cuenta de la especial orografía de la zona, con el cuello de botella que supone el portillo de Techa, no habría que descartar una penetración desde el norte, con independencia que su punto de origen estuviera -o no- en la costa. Aún más espinoso es el tema de conocer cuales fueron los contendientes indígenas de los legionarios de Andagoste. Por el momento, la investigación arqueológica en curso no ha revelado datos de cultura material correspondientes a dicho enemigo. En este entorno existen varios poblados si bien el único que nos consta –con secuencia estratigráfica- que convivió en el tiempo con esta batalla es el de Carasta (Caicedo Sopeña, Álava), a escasos 10 kms. al sur de Andagoste. Si bien este encalve, habitado desde el Bronce Final, es uno de nuestros más longevos castros indígenas documentados, abandonándose a principios del siglo II d.C, ya con el poblamiento romano “convencional” plenamente asentado en este territorio y sin muestras de ruptura en su secuencia ocupacional. Filloy,I (1990), Filloy, I (1997)”



Gil Zubillaga, Eliseo : “Testimonios arqueológicos en torno al mundo militar romano en Vasconia/Euskal Herria.”Nota 35, p-252. En arqueología militar romana en Hispania. Ángel Morillo  Cerdán (Coord.). Anejos de Gladius. CSIC.Madrid 2002

11/12/26

56 a.C. Aquitania y sus pueblos limitrofes al sur de los pirineos se coaligan. ¿Son cántabros?.

Cuando se dice que en el año 56 a.C Aquitania atacada por Publio Craso, es ayudada por tribus limítrofes (várdulos, ¿caristios?,¿cántabros?...) antiguos veteranos de Sertorio. Se refiere a la fuente literaria de Julio Cesar en su Guerra de la Galias, libro III, 23.

Una vez  recibidas sus armas y aceptados sus rehenes, Craso partió para el territorio de los vocates y tarusates.  Entonces los bárbaros, realmente impresionados al enterarse de que una ciudad, defendida tanto por la naturaleza del lugar, como por la mano del hombre, había sido conquistada a los pocos días de haberse llegado hasta ella, comenzaron a enviar desde todas partes  embajadores, a comprometerse mediante juramento común, a darse entres sí rehenes y a preparar tropas.
Son enviados incluso embajadores a las ciudades de la Hispaña Citerior que son vecinas de  Aquitania, se hacen venir de allí tropas auxiliares y jefes. Al llegar estos refuerzos, intentan hacer la guerra con entusiasmo y con gran cantidad de hombres. Son elegidos como jefes aquellos que habían militado durante todos los años de la guerra en el bando de  Quinto Sertorio, y eran tenidos por hombres de gran experiencia en asuntos militares. Siguiendo la táctica del pueblo romano, éstos deciden elegir lugares estratégicos, construir campamentos fortificados e intercepta a los nuestros sus convoyes de abastecimiento.

 
Pero en Guerra de la Galias(III,26, 6) se afirma que son aquitanos y cántabros:

"apenas dejada viva una cuarta parte de los cincuenta millares que constaba que se habían reunido, procedentes de aquitania y de los cántabros, se retiró al campamento muy entrada la noche."


[[23] Armis obsidibusque acceptis, Crassus in fines Vocatium et Tarusatium profectus est. Tum vero barbari commoti, quod oppidum et natura loci et manu munitum paucis diebus quibus eo ventum erat expugnatum cognoverant, legatos quoque versum dimittere, coniurare, obsides inter se dare, copias parare coeperunt. Mittuntur etiam ad eas civitates legati quae sunt citerioris Hispaniae finitimae Aquitaniae: inde auxilia ducesque arcessuntur. Quorum adventu magna cum auctoritate et magna [cum] hominum multitudine bellum gerere conantur. Duces vero ii deliguntur qui una cum Q. Sertorio omnes annos fuerant summamque scientiam rei militaris habere existimabantur. Hi consuetudine populi Romani loca capere, castra munire, commeatibus nostros intercludere instituunt. Quod ubi Crassus animadvertit, suas copias propter exiguitatem non facile diduci, hostem et vagari et vias obsidere et castris satis praesidii relinquere, ob eam causam minus commode frumentum commeatumque sibi supportari, in dies hostium numerum augeri, non cunctandum existimavit quin pugna decertaret. Hac re ad consilium delata, ubi omnes idem sentire intellexit, posterum diem pugnae constituit.


Segura Munguía, Santiago. (2001): Mil años de historia vasca a través de la literatura greco-latina. (De Aníbal a Carlomagno). Bilbao. 2ª edición. pp-106-107

11/12/25

La batalla de Andagoste se llevó a acabo el 38 a,C. En su trabajo, Ocharan y Unzueta hacen esta consideración final:



“No resulta posible vincular la realidad de este yacimiento, en base a su cronología, ni con las Guerras Cántabras  ( 26 a 19 a.C. ), ni con las intervenciones previas realizadas por los generales de Augusto: Statilio Tauro (29 a.C.), Calvisio Sabino (28 a.C.) o Sexto Apuleyo( 27. a.C) como preludio de la gran ofensiva del año 26 a.C. en nuestra opinión es más convincente, a juzgar por las evidencias monetales, buscar su origen en alguna de las campañas lanzadas por los legati de Augusto que gobernaron Hispania en la década anterior.
Para este período, sólo disponemos de la nómina de gobernantes que nos ha sido transmitida por la serie de Acta Triumphalia. Andagoste, como testigo de la campaña de conquista y de confrontación con el mundo indígena, puede queda englobado, junto a otro indeterminado número de hechos bélicos y logros militares, tras alguno de estos triunfos (Salinas de Frías, 1995.106-113; Schulten,1940).
Vemos como posible que bajo los gobiernos de C. Norbano Flaco (36-35 a.C), L. Marco Filipo (34 a.C), que celebran sus victorias de un modo general ex Hispania quede enmascarada la realidad reflejada de Andagoste y por ende, nos ayude establecer un punto cronológico de referencia para la conquista del entorno geográfico próximo: las tierras de Vizcaya, Guipuzcoa, la zona montañosa de Burgos y de Álava.
En este sentido, no faltan objetivos posibles a una unidad militar en Cuartango y alrededores dada la presencia de oppida significados por su entidad y defensas como es el de Caranca, al oeste; Arkiz, al este o el castro de Enmenetu, en el mismo valle. Sin embargo, es,  quizás, el intento de acceder y controlar el paso natural hacia la costa cantábrica en su sector oriental la causa principal y el objetivo que explique la presencia de este destacamento romano en tierras alavesas. Todo ello puede situarse en las guerras  de conquista de las tierras montañosas del Cantábrico oriental situadas entre cántabros y vascones o como paso previo para el asalto definitivo al solar cántabro, tras la consolidación de este frente oriental en fechas anteriores a las Guerras Cántabras (26 a 19 a.C). “
José Antonio Ocharan Larrondo, Miguel Unzueta Portilla, "Andagoste (Cuartango, Álava): un nuevo escenario de las guerras de conquista en el norte de Hispania", en Arqueología militar romana en Hispania, 2002,
pp-323-324




    

11/12/22

La Batalla de Andagoste (Kuartango, Araba-Alava). Por José Antonio OCHARAN LARRONDO

  L  

a apertura en 1997 de unos nuevos conductos para suministrar agua a la población del Valle de Cuartango (Alava), nos dieron ocasión al descubrimiento de unos restos arqueológicos.
Los trabajos de excavación (años 1.998 al 2.003), permitieron sacar a la luz el hallazgo más antiguo en el País Vasco de época romana: una batalla entre legionarios romanos y tropas indígenas.
Los resultados de estas excavaciones fueron presentados en el l Congreso de Arqueología Militar Romana en Hispania (Segovia), a su II Congreso (León), al X Congreso Numismático Nacional, (Albacete), Curso de Arqueología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid), etc. Puede decirse que en todos ellos "La Batalla de Andagoste" fue la estrella de las comunicaciones, y sus conclusiones aceptadas plenamente (excepto un leve cambio en la fecha, ya resuelto). Estamos hablando de una época conflictiva para Roma y sus posesiones: los años 40 antes de J.C.. Recordemos el entorno de esos años y su incidencia en el País Vasco: Todas las fechas son anteriores al cambio de Era.


Años 78 a 72: Guerras de Sertorio contra Pompeyo.
75: Pompeyo funda Pompaelo (Pamplona).
56: Aquitania atacada por Publio Craso, es ayudada por tribus limítrofes (várdulos, ¿caristios?, ¿cántabros?...) antiguos veteranos de Sertorio.
52: Julio César vence a Vercingetorix en Alesia. La Galia conquistada.
51: Julio César somete Aquitania.
49 a 45: Guerra de Pompeyo contra Julio César.
38: Fecha aproximada propuesta para la Batalla de Andagoste.
29 a 19: Guerras Cántabras. PAX ROMANA.



Todas las piezas arqueológicas fueron encontradas en un espacio de 300 por 400 metros, y las afueras de ese entorno eran estériles en unos dos kilómetros a la redonda, (excepto un "pasillo" de 40 metros de ancho por más de 400 metros de largo). La ausencia de cualquier tipo de cerámica de esa época o anteriores nos indica que este lugar no tuvo nunca habitación humana, por lo que podemos considerar estos hallazgos como un conjunto cerrado, no contaminado.
Los hallazgos más importantes fueron:
El perímetro del campamento (Castra Aestiva) que los romanos hicieron para su defensa, teniendo que picar la roca ya que la capa de tierra no era suficiente. El foso encontrado mide el lado Norte 103 metros y el Este 93 metros, ambos se unen en un cuarto de circunferencia (“esquina en naipe”). Su anchura es de unos 2 metros y la profundidad de 0,50 metros.
114 glands o piezas de plomo en forma de almendra de 25 a 50 gr. de peso. Eran los proyectiles de honda. Anteriormente sólo se había encontrado 1 en el País Vasco (J.M. Barandiarán).
Más de 600 clavos de cáliga (sandalia romana de legionario). Son grandes o sea del tipo antiguo (anteriores al 22 antes de Cristo, que cambian de tamaño). De este tipo antiguo no se había encontrado ninguno en el País Vasco.
Además de puntas de flecha (de tres aletas), puntas de pilum (la jabalina romana), puntas de dardo de ballista, conteras, guardamanos de puñal...
Anillos de hierro, fíbulas, cabezas de torques, pieza de molino de piedra pequeño, (del tipo portátil que llevaban obligatoriamente los legionarios)...
Un tipo de fíbula (especie de imperdible actual para sujetar la ropa) es el llamado tipo Alesia. Es muy raro en Hispania (se conocían unos 3 ejemplares). En Andagoste aparecen 4 fíbulas Alesia.
En resumen más de 1.000 piezas de carácter militar.
Las monedas halladas, aparte de indicarnos la fecha aproximada de la batalla, resuelven algunos problemas de Numismática:
El comienzo de la partición de monedas: propuesto el año 27 A.C. por el Dr. Villaronga, fue rebajado hasta el 11 A.C. por un investigador alemán. Andagoste demuestra que antes de los años 40 ya se partía la moneda para obtener sus divisores. Así un as partido equivalía a un semis y si éste era a su vez partido se obtenía un cuadrans.
El sistema de falsificación. El Estado falsificaba sus propias monedas cuando tenía escasez de plata. El núcleo de la moneda era un cospel de cobre o bronce, que era o bien sumergido en plata líquida o era recubierto por finas láminas de plata. En Andagoste se han encontrado denarios falsificados de las dos maneras. Anteriormente se discutía la falsificación por el sistema de láminas.
La moneda de ARSE-SAGUNTO resulta inédita por un cambio en la leyenda.
Pero lo más importante de las monedas halladas es que nos proporcionan con aproximación la fecha de la batalla.
Las monedas más antiguas presentan signos ibéricos y son de diversas cecas, sobre todo de KELSE (Velilla de Ebro), además de UNTIKESKEN, BILBILIS, BAITOLO, ERKAUIKA, ARSE, TAMANIU.
Además de 7 monedas del tipo JANO/PROA imitaciones de las acuñadas en Roma (guerras pompeyanas 49 a 45 A.C.), existe la bilingüe CEL anverso- KELSE reverso (reverso en caracteres ibéricos). Se data en los año 44-45 A.C.
La moneda de fecha más reciente es la de la COLONIA LEPIDA que es como han rebautizado ahora a KELSE condenada a perder su nombre por haber ayudado a Pompeyo. La fecha propuesta para esta emisión con reverso PRQVIN, que se considera la primera de dicha colonia, es del 44 a 42 A.C.
Tenemos pues, un conjunto de monedas numeroso para la década de los años 40, pero ninguna posterior al 42 A. C. Y sin embargo las cecas del valle del Ebro siguen acuñando durante la década de los años 30. Esta ausencia nos indica que la fecha de la batalla debe de estar cercana al 40 A.C.
Hubo un intento de retrasar esta fecha hasta el 44 - 45 A.J. Más atrás era imposible pues el denario de Julio César no lo permitía. Para retrasar la fecha se indicaba que la emisión de la Colonia Lépida pudo haberse hecho en la primera venida de Lépido a Hispania y no en la segunda (como es admitido por los numísmatas); y para que encajaran los años retrasaba también en 4 años las emisión bilingüe CEL- KELSE. Todo esto que puede parecer baladí, no lo era por el prestigio contrastado de la persona que lo proponía. Después de dos años de esta propuesta, admite plenamente nuestra cronología y por unos complejos estudios suyos (aún no publicados), la afina aún más: año 38 A.J.
Los hallazgos arqueológicos importantes suelen ser de cronología prehistórica: Atapuerca etc. Pero hallazgos arqueológicos que incidan, cambiando o completando la historia, son escasos. A mi juicio* son dos los más importantes: La necrópolis de Aldaieta (Ullívarri-Gamboa, descubierta por José Angel Apellániz) y la Batalla de Andagoste. El primero nos muestra algo de los siglos oscuros VI y VII de los que no sabíamos nada y el segundo nos hace cambiar la opinión generalizada de que la invasión romana del País Vasco fue pacífica, bien por pacto o bien por insuficiencia de fuerzas que oponer. Pensábamos que habría ocurrido como en Navarra, donde los Bascones fueron aliados de los romanos (y obtuvieron por ello compensaciones territoriales extendiéndose hasta Jaca, Calahorra...). Pues no. Aquí se les plantó cara, como diez años después ocurriría en Cantabria y Asturias.
El resumen de la Batalla de Andagoste pudiera ser así:
Hacia el año 38 antes de Cristo,1 un ejército de 1.200 a 1.800 soldados romanos2 compuesto por legionarios, algunos veteranos de las Guerra de las Galias, 3, además de tropas auxiliares4 se encontraban en el Valle de Cuartango (Alava). Iban o venían de atacar algún castro5 cuando fueron cercados por tropas indígenas6 en una colina deshabitada. Los romanos intentaron hacer un castra aestiva pero no lograron terminarla y dicha defensa no les sirvió pues se luchó dentro del recinto. Al parecer los indígenas ganaron esta batalla7.
* Suelo hacer esta afirmación, sin ningún pudor, para provocar la cita de otros hallazgos históricos interesantes.
1 admitiendo un par de años de más o menos.
2 deducido por las dimensiones del campamento. La relación entre legionario y espacio ocupado eran fijas. No sabemos si los romanos estaban haciendo el castra cuando fueron sorprendidos por los indígenas o bien se vieron obligados a hacerlo al ser atacados. En este caso el número sería superior a lo indicado.
3 los anillos de hierro, privativos de los ciudadanos romanos, indican que eran legionarios. El inusual número de fíbulas tipo Alesia nos sugieren su participación en la Guerra de las Galias.
4 al menos había honderos.
5 llevaban máquinas pesadas de guerra: scorpios.
6 fíbulas, torques, guardamanos de puñal tipo Monte Bernorio...
7 La lucha dentro del castra, el pasillo de escape en derechura a la salida más fácil del valle, el abandono de muertos (por la dispersión de clavos de cáliga)...

Fuente: 
http://www.euskonews.com/0333zbk/gaia33302es.html

La Batalla de Andagoste. Gracias a J.E. por enviármelo.